DIRCOMS DE MARTE
- 13 ene 2016
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El pasado octubre la Universidad Jaime I de Castellón, recibió a un gurú de la comunicación Italo Pizzolante, quien ofreció una magestuosa conferencia a los alumnos de la misma sobre los nuevos retos que han surgido en el mundo de la comunicación, la empresa y su responsabilidad social corporativa.
El conferenciante propone una idea de responsabilidad que va mucho más allá de un simple departamento de RSC. Las empresas ya no son lo que eran, no son simples y anticuadas concepciones económicas, que se encargan de vender un determinado producto y obtener unos beneficios al respecto. La nueva generación de los millenial ha cambiado el paradigma de las empresas reivindicándose en su papel de clientes y se están haciendo oír.
Las empresas deben fijarse en lo que necesita la sociedad y trabajar por cooperar en la sociedad. Como empresa, somos un simple actor que trabaja para la sociedad. Hay que tener humildad y saber que no somos el centro de nada. El único centro es el público, por el que existimos.
En la actualidad entre las empresas hay una competencia extrema, y esta responsabilidad social puede convertirse en un elemento muy competitivo y de gran interés por los ciudadanos, y es que cada vez valoran más el porqué de lo que haces, tu filosofía y tus aspiraciones sociales, que el producto que vendas.
Por ello, si pensamos en el futuro de la empresa, estamos dejando al destino el rumbo de la organización, siendo el futuro el que nos condicione a nosotros. Sin embargo, si pensamos en cuál debe ser la empresa del futuro, estamos anticipándonos a lo que pueda pasar, estamos siendo proactivos al reflexionar sobre qué hacer para que el futuro sea más sostenible gracias a nuestra empresa. Debemos ser una empresa abierta a escuchar, “armonizar nuestros intereses con las expectativas de la sociedad”.
Nos olvidamos así de la responsabilidad social de la empresa, para pasar a ser empresas socialmente responsables.




















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