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SEAT

  • 13 ene 2016
  • 2 Min. de lectura

Seat ha intentado posicionarse como la marca del sector automovilístico en España. Su propósito para los próximos años es poner en marcha un plan de acciones para crear una cultura corporativa que seduzca y contente a todos sus actuales y posibles trabajadores.

Pero, como toda empresa, se enfrenta a un problema: el escándalo de las emisiones de CO2 de la marca a la que pertenece, Volkswagen. Hace unos meses, esta empresa reconoció haber falseado informes sobre las emisiones de CO2 de sus vehículos. El caso se hizo eco a escala mundial ya que se trata de una entidad que trabaja de forma global y por tanto, un fallo como este es un gran problema. De este forma, todas las empresas pertenecientes a este grupo se vieron salpicadas.

Seat, así, se relaciona ahora con una empresa que ha traicionado su identidad de marca y perdido su reputación, con una empresa en la que la cultura corporativa es fallida ya que sus empleados se han visto engañados y no confían en el grupo.

Han solucionado el asunto creando un Código de Conducta donde se especifican los retos éticos y legales con los que se pueden encontrar durante el proceso de fabricación de sus productos y se fijan unas medidas para prevenirlos y caminos para resolverlo. Además, se han creado planes de comunicación para que todos los empleados conozcan este nuevo manual de procedimiento. También, la empresa, ha abierto medios para que se denuncie la corrupción en el sector.

Vemos que se trata de una iniciativa para alejarse de problema de Volkswagen y crear una imagen distinta y diferenciada de la del grupo. Pero ¿cómo deberían proceder? Desde mi punto de vista sobre la dirección de comunicación creo que deberían trabajar más su público interno. Deben elaborar unas acciones para que los empleados vuelan a recuperar la confianza en la empresa y se cree en sus mentes una percepción positiva de sus trabajo y de todo lo que conlleva.


 
 
 

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